"El hilo conductor del reportaje es el debilitamiento del dólar y la apreciación de las monedas de los países emergentes.
Te recomiendo que mantengas en todo momento esta idea y que las referencias, declaraciones y documentación busquen expolicar este fenómeno. No te desvíes -por ejemplo- entrando a analizar las causas profundas de la crisis en varias economías europeas, porque tienen origen y explicaciones diferentes.
Sí interesa -eso sí- saber que en la medida en que una economía como la de Estados Unidos está creciendo débilmente, se ve en la obligación de mantener bajas tasas de interés. esto permite que el sector privado y los particulares puedan pedir préstamos más baratos (y que así se reactive la producción), pero también significa que se paga poco por los depósitos. ¿Y si a ti te pagan poco por unos ahorros en un país qué haces? está claro, te lo llevas a otro".
Esta es parte de la respuesta que me mandó mi profe de periodismo internacional, Manuel Fuentes, español él y un seco, hace 6 días -según me dice gmail-, en relación a un reportaje que debía entregar...hoy. Sí, hoy martes 7 de diciembre. Es el último reportaje y uno de mis últimos trabajos en la U, y por cierto, aquí estoy. A las 1:09 con 127 palabras de las 800 como mínimo que debiese escribir. De un tema que no manejo en abosluto.
¿Preocupado por el trabajo? Sí, un poco. No mucho, confío en que seis años de estudio me permitirán parar algo decente pese a todo. Estoy más bien pensativo. Reflexivo. Empezando a darme cuenta de que esta etapa se acaba. Pensando en toda la gente que conocí y en toda la gente que tuve al lado y no conocí. Pensando en por qué con algunas sí y con otras mucho más parecidas a mí, no. Pienso en lo aleatorio que es todo, en lo incomprensible y en la infinita gama de posibilidades que tiene la vida, sin establecer juicio de valor alguno en aquella afirmación.
Pienso en por qué me meto a leer un blog de una mina que fue compañera de carrera y nunca le hablé, pero leyéndola ahora, encuentro que muchas cosas las podría haber escrito yo. Pienso en la paja que me da ver a cierta gente,contestar ciertas llamadas o estar en determinados lugares. Pienso en que no me gusta la gente, cosa que no es del todo cierta, pero sigo diciéndola. Y pienso y pienso y pienso.
Pienso que la sociedad está mal enfocada. ¿Por qué esforzarse en trabajar el día completo como si eso tuviera valor en sí mismo?, ¿quién mierda inventó esa weá de "ser alguien en la vida" o esa de "ganarse los porotos"? ¿Por qué mierda debo cumplir horarios y ver a gente que no quiero y no sólo eso, sino que tratar de empatizar con ellos, conversar e interesarme de sus vidas? ¿Por qué no puedo quedarme un día sin hacer nada?. O bien sí hacer algo: escribir, leer, escuchar música, tomarme una cerveza helada o hacer el amor con la persona que quiero.
Odio con todo mi ser el capitalismo, la competencia, la rutina, el concepto del éxito, la escasez de tiempo, la ignorancia, la banalidad, los "mall", el metro en horario punta, la televisión abierta, la cancha VIP, el reggaeton.
Creo que me hubiera gustado vivir en otra época, creo que mientras más teconología hay, más dinero hay y más "fácil" es la vida, la gente es más jodidamente idiota. Y si hay algo que me molesta profundamente es la ignorancia. No hablo de ser un tipo culto. No hablo de brillantez, ni una lucidez extrema. Es simplemente abrir los ojos y tratar de ver un poquito más allá. Analizar, criticar, dudar. Mínimo. A todos nos pueden meter el pico en el ojo, pero por último, no tan fácilmente...¿es mucho pedir?
2:09 y el reportaje sigue ahí. Pensé por un momento no hacerlo. Pero la paja de tener que levantarme temprano el próximo martes a dar examen me dice que sí debo terminarlo. Leo lo que escribí acá y no me gusta. Veo el word del trabajo y me digo: ¡Conchetumare! Tengo la cabeza llena de pensamientos y quiero escribirlos pero me limito. Básicamente porque no sé en qué enfocarme. Me gustaría que hubiera un editor y me pidiera algo. Me gustaría ser más seco. Pienso que mi idea de ganarme la vida escribiendo no tiene sentido porque hay miles de locos mejores que yo.
Y no me caga la cabeza ni me duele que así sea. Nunca me he creido el mejor, nunca he aspirado a ser el mejor. No quiero ser jefe, no quiero ser modelo para nadie, no quiero dar charlas, no me interesan los premios. Conozco mis virtudes y mis limitaciones perfectamente. Y tengo claro una cosa, mi prioridad es ser feliz. Y la felicidad está en la simpleza de despertar al lado de la Maca, de una buena conversación, de ir al estadio y ver salir al Bulla a la cancha, de vacilar en un concierto de Faith no More o de juntar unas lucas pa' viajar por ahí. Punto final.
Aguantándome and not working
Hace 6 años