lunes, 4 de enero de 2010

Primera y ojalá, última vez

Escuché por ahí, cerca del 13 de diciembre pasado, varias puteadas del tipo: "pa qué chucha me inscribí, por la conchetumadre". Me imagino que ahora que se aproxima la segunda vuelta, esas voces que siguen acá, volverán a hacerse sentir en cuanta conversación -real y virtual- tengan, manifestando su profundo arrepentimiento de haber asistido un día como hoy al servicio de registro electoral más cercano, como si fuese algo taaaaaan terrible. Otros ni se calentarán la cabeza y sí calentarán al sol sus esbeltos (o acabados) cuerpos en la playa, olvidando por completo el hacer la rayita. No haré una apología al votar, ni a la democracia, ni menos a ningún candidato particular. Bueno sí, un poco.

¿Alguien me puede dar razones para votar por Tatán? ¿Habrá en la política chilena algún tipo más nefasto que éste personaje? Lo dudo. Siento que es casi un deber moral votar por Frei. Sí, reconozco que votaré por primera vez en mi vida por un democrata cristiano. ¡Cristiano po weón! ¿Demócrata? ¿No son mismos golpistas del 73?, Sí loco, los mismos.

Me quiero detener sólo en un detalle. La gente que está con Sebastián. Los "famosos" que apoyan a Piñera son gente de la talla de "Chavito", un "looser" de aquellos, Américo, un tipo profundo. Kike Morandé, el clásico patrón de fundo chileno. ¿El negro, la Belencita? Sí, también. Pero no hay como los políticos de su bando. La derecha más jodidamente facista y conservadora de la que se tenga noción. José Antonio Kast, el hombre ideológicamente más a la derecha de la historia de la humanidad. La alcaldesa de Conce, que prohíbe la pildora y tiene como 14 hijos, el pelotudo de Zalaquett, el facho de Hasbún o la inteligente hija de Sabbat. Y nombro a pura gente joven. Ni siquiera me detengo en la gente que estuvo con Pinochet.

Me defino como un weón de izquierda. Voté por el tío Tomás, voté por Arrate. No creo en la Concertación actual, pero no me vengan a decir que con la derecha son lo mismo, porque no lo son. Me daría verguenza ver sentado a Piñera en La Moneda, lo admito. No me voy del país, ni creo que va a quedar la cagá, pero de que es aqueroso, lo es.

domingo, 3 de enero de 2010

Confianzas

No tengo tan claro porque se dará, pero me gusta. La gente confía en mí. Y es algo que me ha acompañado en el tiempo y hasta creo que se ha ido profundizando. Supongo que por mi personalidad y forma de ser irradiaré confianza, creerán que soy un buen tipo, apañador y leal -como todo buen Tauro- y que de mi boca no saldrá nada que no quieran que se sepa. O será que la gente se sorprende cuando alguien genuinamente se preocupa e interesa por ella y está dispuesto a escuchar. No lo sé. Puede ser que porque soy un hombre de pocas palabras. haya desarrollado más mi lado receptivo, el cual hace que (casi) siempre estoy dispuesto a escuchar, a conversar, a aconsejar...

Me lo he cuestionado. Sé mucho de algunos (bien conocidos y otros no tanto) y esos mismos que me han confiado palabras, llantos, risas...sentimientos a fin de cuentas, saben, en su gran mayoría, poco de mí. Sé que el feedback, que la retroalimentación, son importantes en las relaciones humanas, sin embargo, y a pesar de que estudio comunicación, me cuesta mucho comunicar y expresar mis sentimientos. Hace poco me dijeron que si seguía así iba a terminar sólo, y en volá sí, puede ser. Pero sorry, no es un tema de falta de voluntad, es que soy así y punto. Soy bien como las pelotas. Y a pesar de todo siguen confiando en mí.

La Esquina del Infinito

Siempre digo que me gusta escribir, aunque curiosamente, rara vez lo pongo en práctica. Por lo menos con cierta regularidad. Nunca jamás tuve ni tendré un diario de vida, aunque de vez en cuando, garabateo algún cuaderno por ahí, escribiendo algunas historias, una que otra declaración amorosa o algunas listas de cosas (Admito que me encantan las listas), básicamente estupideces. Cibernéticamente he escrito varios blogs, ninguno me ha gustado, ninguno me ha acompañado por más de un par de meses. Ninguno he querido viralizarlo (que es lo mismo a linkeralo). Espero que este intento no fracase rotundamente como los anteriores. Tengo algo de convicción esta vez, hace tiempo que venía con ganas de retomar la escritura y justamente hoy leí varios blogs que me interesaron y me motivaron a dar el salto, y aquí estoy. Una vez más.

Sabía que el nombre de éste blog iba a estar relacionado con la música. Soy un melómano compulsivo. No puedo estar sin música. Aunque no toco instrumento alguno, motivo de burlas varias, amo la música. Por cierto, nunca he descartado intentar -en serio- tocar algo, que ojalá sea la batería. Intento comprarme discos originales, cuando puedo, y estoy armando una interesante colección. Pero ese es otro tema. Tener Internet y con ello la posiblidad de desquisiarme bajando discos es la raja. Partí hace varios años, pero desde el verano pasado y la irrupción de mi notebook, mi colección crece exponencialmente. Día a día. Tengo tantos grupos que escucho, y lo peor, tantos por escuchar que es una cosa de locos, viteh!.

Bueno, revise en mi música y en la infinidad de discos y canciones, recuerdos y sensaciones que estas producen. Buscaba algo representativo, algo cercano, por último algo con onda. Algunos nombres eran muy largos, otros muy mamones, otros derechamente muy weones, hasta que llegué a un tema que me vuela la cabeza y que me encantaba la letra, por más suicida que ésta sea: Fade To Black de Metallica. La traducción es algo así como Desavanecerse, o caer, irse a negro. Estaba ocupado. ¡La Puta Madre! Pensé, gringos de mierda deben tener todo ocupado, probemos con algo en español. Y ahí, inmediatamente pensé en La Renga.




Los conocí, como casi todos supongo, con La Balada Del Diablo Y La Muerte y El Revelde. Dos temones. Dos clásicos. Dos himnos. Será hace unos 6 o 7 años ya, y lo que me han acompañado estos locos, no tiene precio... Y yo, pa no ser menos, los he ido a ver en sus últimas 3 visitas a Chilito. Pa los que no cachen, La Renga, es una banda de rock argentina, nacida en uno de los barrios más pobres de allá: Mataderos. Empezaron hace casi 20 años, todo les ha costado muchísimo y se lo han ganado a pulso. Partieron desde muy abajo con el sueño de casi todos, llegar a formar una banda de rock con tus amigos. El sueño del pibe. Casi no dan entrevistas, son re piolas y son básicamente, una familia. Se hicieron conocidos a puro boca a boca. Nada de publicidad, ni apoyo mediático, ni de grandes sellos. Y así llegaron a ser la banda más popular en Argentina, país donde el rock es una religión, que de seguro tiene más adeptos que acá.

Pero lo más importante es la música. A la clásica formación de bajo, guitarra y batería le agregan en muchos temas saxo, trompeta y armónica, lo que les da un toque de distinción frente a otras bandas. Lo suyo no es el virtuosismo ni mucho menos. Es rock a la vena, de garage, crudo. Con mucho power, pero sin perder para nada la sensibilidad, hay también mucha influencia blusera. Hay mucho sentimiento. Esto hace que la comunión con la gente sea tan potente. Uno es hincha del grupo, cual equipo de fútbol o cual fanático religioso. Así de heavy. Bueno y las letras es cuento aparte. GRANDES LETRAS. El tópico principal es la vida misma en su más diversos ámbitos, el sistema de mierda en que estamos insertos y voladas existencialistas de Chizzo.

Esto ya está demasiado largo, el profesor Morales, mi profe de Periodismo Multimedia, se debe querer matar por semejante posteo, pero con el permiso de los presentes y en honor al Diego le digo: que la chupe y que la siga chupando. La esquina del infinito es un disco de La Renga muy querido por mí, como casi todos los de su discografía, y bueno, de ahí el nombre de esta cruzada.